martes, 6 de octubre de 2009

Historias de acampada

Este fin de semana hemos estado en la concentracion de Andorra un par de amigos (Cerdico mio y MJ) y yo. Y como somos así, en vez de hacer como todos, quedarse a pasar la noche en el hotel, no se nos ocurrio otra cosa que hacer acampada por ahí.

¡Joder que frío hace en ese pueblo por la noche!

Lo tipico, cuando llegamos por la noche, encendimos una fogata, y mientras se hacian unas patatitas a la brasa, a Cerdico mio se le ocurrió la idea de contar historias para amenizar la espera.
No voy a poner las que contaron ellos, porque la mia fue la que mas me gustó. (Para eso era la mia. jejejejje)

Pense en contar una mezcla de cosas que nos habian ocurrido con otras que he ido leyendo por ahí, así que si algo os suena, pues eso..........que os suena.

Empecemos.

LOS DEMONIOS DE LA CARRETERA

Un viejo motero curtido en miles de curvas venia de dejar a su hija en casa de unas amigas en un pueblo bastante alejado de su ciudad. Llegó a un cruce desde donde se podian elegir dos caminos, una autovia nuevecita hasta Valencia y una carretera que cruzaba la Sierra Martés  a lo largo.
Cojió la carretera de la Sierra, no lo podia evitar. (A pesar de que la mochila que llevaba era bastante ligera, no estaba acostumbrado a ella y le incordiaba un poco.) Una carretera que discurria entre bosques de pinos, barrancos y cientos de curvas a lo largo de mas de cincuenta kilometros sin ver un alma en todo el recorrido. Vamos, la delicia de cualquier motero.
Con lo que no contó es con que se estaba haciendo de noche. Y conforme anochecía iba aumentando la velocidad. (Las prisas por llegar a casa y que la jefa no le echara una bronca)
Se le vino a la mente todas las historias que circulan por internet sobre fantasmas, chicas de la curva y demas aparecidos. Y un escalofrio le recorrio toda la espina justo antes de rozar con el casco el quitamiedos del lado derecho de la carretera a una velocidad a la que jamas habria ido a plena luz.
Los demonios de la carretera estaban listos para actuar.

Precisamente al cortar gas para reducir la velocidad y justo en medio de la siguiente curva, apareció un perro muerto. Carlos no pudo desviar la trayectoria lo suficiente y con un asco tremendo lo pisó y sin darse cuenta se vió arrastando por el suelo el y su moto. Pasó un rato en el suelo, magullado, el carenado de la kawa a trozos por el asfalto y la mochila de su hija desgarrada a lo largo. Cuando se decidio a levantar y comprobar que aun estaba vivo, vio como el perro se transformaba en algo mas grande. Un demonio de la carretera.
Dispuesto a defenderse como fuera busco a su alrededor algo que le pudiera servir, y de la mochila cayeron unas cuantas bolas de acero del  tamaño de pelotas de pinpon que le habian dado para un trabajo de su hija en el instituto.
Lo vió claro. Se quitó el pañuelo que llevaba al cuello. Metio dentro un par de las bolas de acero y se dispuso a esperar que se acercara el bicho.
En una fuente cercana estaban dos moteros acampados charlando. Y al ruido del golpe y la posterior pelea se acercaron para ver que pasaba. Llegar y ayudar a Carlos fue todo uno. Y entre los tres pusieron en fuga al demonio.
Carlos en agradecimiento quiso pagarles la ayuda y los moteros (ojo, que no motoristas) no aceptaron.
Entonces cortando dos retales de lo que quedaba de mochila y metiendo dentro de cada uno un par de las bolas de acero, se los ató en el manillar de cada una de las motos diciendoles:
"Con estas bolas atadas en vuestras motos estareis protegidos de los demonios de la carretera, y siempre que esteis en un apuro un compañero motero acudira en vuestra ayuda al oir entrechocar el acero."

Agradecidos los moteros le dieron un autentico abrazo, y desde entonces MJ y Cerdicomio jamas se han vuelto a separar de Carlos.

Así que cuando veais un motero con un pañuelo atado al manillar con cosas metalicas en su interior, saber que lo han bendecido con el mas importante y mejor regalo que se puede hacer en la vida:
La amistad de un motero compañero de ruta.


Espero que a vosotros os haya gustado igual que a mi. En esta historia hay cosas reales (sufridas en carne propia) y otras que no.  Adivinar cuales son unas y otras es cosa vuestra.
Lo que si es cierto es que desde que la conté, llevo dos bolas de acero en la mochila que suelo llevar siempre por si encuentro otro motero autentico.

Nunca se sabe.




Vssss a todos.









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9 comentarios:

  1. Bella historia, mitad verdad mitad leyenda, pero me quedo con dos cosas:
    la amsitad
    el espiritu motero (el de verdad)

    Rafagas

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  2. Basada en la leyenda de la campana.http://elruterosolitario.blogspot.com/2009/05/45-deja-vu.html

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  3. Me basé en esta vieja historia de la que hay varias versiones para escribir DEJA VU (entrada nº 45 ELRUTEROSOLITARIO). Nadie sabe quien la escribió y supongo que como toda leyenda tiene parte de verdad y parte de ficcion. Lo que si es cierto que es una hermosa historia.

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  4. Jejeje, mira que iba a saber que te sonaría. Es una mezcliya, inventada sobre la marcha mientras nos pelábamos de frío frente al fuego. La he escrito tal y como recuerdo que la conté.
    Por cierto, hasta la caída, es todo cierto, caída incluida. Dos sucesos de diferentes días que he juntado en uno. A partir de cuando me levanto, la cosa ya empieza a desvariar. jejejeje
    sera por el golpe. jejejjee

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  5. No estaria de mas hacer una recopilacion de todas estas leyendas, incluso un estudio de su procedencia. si algun dia tengo tiempo y dinero (cosa que dudo) lo haré. SALUDOS COMPAÑERO

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  6. Pienso como tu amigo Carlos, pero quizas la palabra sea de menos, que importa ser motero, motorista, motoadicto, motocultor o motonauta. Quizas la palabra no la encontramos porque simplemente no existe. Al igual que no se le pueden poner cadenas al viento, tampoco se le puede poner palabra a un sentimiento. SALUDOS.

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  7. No se pa que leo estas historias luego me como la cabeza yo solita!!!!!!!! como sabes no tengo moto,pero el otro dia tube que hacer un viaje relampago a Madrid (ya te contare) pero de vuelta empezo a diluviar pero a cubos no se veia na de na y ¿que se me venia a la cabeza?? esta historia....ya veia de todo entre el agua,sombras de todo tipo y tamaño,sobre todo cuando los relampagos de golpe alumbraban toda la provincia y al momento estaba ciega otra vez... jajjajaja!!
    pero sigue asi,mola leerte...
    besos.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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